
Reparación de parquet
¿Hay tablillas que bailan al pisarlas? Las levantamos, limpiamos la cola vieja y las volvemos a pegar en su sitio.
Reparación de parquet
Barañáin está pegado a Pamplona y buena parte de sus pisos conserva el parquet de tablilla con el que se entregaron. Pasamos a verlo, comprobamos si hay piezas sueltas bajo el barniz viejo y te explicamos cómo quedará al lijarlo y barnizarlo.
Pisos en bloque con parquet de tablilla pegada, puertas de madera de origen y alguna pieza que repegar antes de lijar.

¿Hay tablillas que bailan al pisarlas? Las levantamos, limpiamos la cola vieja y las volvemos a pegar en su sitio.
Reparación de parquet
¿Te gustaría un roble más claro, casi nórdico? El blanqueado aclara la veta sin taparla y luego se protege con barniz.
Tintado de parquet
Al terminar colocamos rodapiés a juego, que tapan la junta de dilatación y dejan el encuentro con la pared limpio.
Instalación de parquet
¿Las puertas interiores tienen marcas de manos y golpes en los cantos? Las lijamos y les damos un barniz nuevo.
Barnizado de puertas y ventanas
¿El barniz se ha ido justo en el centro de cada escalón? Es la marca del paso diario y se recupera con un lijado.
Escaleras de madera
Fuera no sirve el barniz de interior: la madera exterior pide aceite, que penetra en la tabla y la deja respirar.
Tarima exteriorEn muchos bloques de Barañáin el suelo es de tablilla de roble o de eucalipto pegada sobre el forjado, con varias capas de barniz que con los años han tirado a amarillo o a naranja. Antes de encender la lijadora recorremos el piso pisando despacio: donde una tablilla suena hueca o se mueve, la despegamos, limpiamos la cola vieja y la volvemos a fijar. Si falta alguna, buscamos otra de la misma madera para que no se note el parche. Después acuchillamos en varias pasadas, del grano grueso que arranca el barniz antiguo al fino que deja la superficie suave, y con la orilladora llegamos a rodapiés y rincones.
El momento que más nos piden aquí es justo cuando el piso cambia de manos: una compra, una herencia o un inquilino que se marcha. Con las habitaciones vacías el trabajo va más seguido, porque no hay que despejar ni recolocar nada entre una estancia y otra, y el barniz seca con calma. Si además vas a pintar, lo habitual es pintar antes y dejar el suelo para el final. Tras aspirar todo el polvo damos el fondo y las manos de barniz, con un lijado suave entre una y otra, y te avisamos de cuándo se puede volver a pisar y cuándo conviene meter los muebles.
Población: ~20.100 hab.
Desde Pamplona: A unos 3 km de Pamplona
Mándanos por WhatsApp una foto del suelo con luz natural y otra de cerca de la tablilla. Con eso vemos la madera y el barniz que lleva, y al ir a medir revisamos si hay piezas sueltas antes de darte el presupuesto.
Porque los barnices que se daban cuando se construyeron estos pisos amarillean con la luz y con el tiempo, y encima suele haber varias capas superpuestas. La madera de debajo casi siempre está más clara de lo que parece. Al acuchillar quitamos todo ese barniz, aparece el tono real del roble o del eucalipto y lo protegemos con un barniz nuevo.
Las levantamos antes de lijar, rascamos la cola vieja de la pieza y del suelo y las pegamos otra vez en su sitio. Si se lijaran sueltas, la máquina podría arrancarlas o dejar escalones. Cuando son muchas en la misma zona te lo comentamos tras la visita, porque puede haber humedad debajo y conviene saberlo antes de seguir.
Si puedes elegir, sí. Con el piso vacío trabajamos todas las habitaciones seguidas, sin cambiar nada de sitio, y el barniz cura sin que nadie lo pise. Y si vas a cambiar puertas o hacer alguna obra pequeña, cuadramos el orden para que el suelo sea lo último y no se lleve golpes de los demás trabajos.
Hasta cierto punto. Al quitar el barniz viejo la madera ya se ve bastante más clara, y si quieres un tono todavía más pálido existe la opción de un tinte blanqueado o de un barniz que amarillee poco. Te hacemos una prueba en un rincón del propio suelo para que lo veas con tus ojos antes de decidir.
Normalmente no. La orilladora trabaja a ras del rodapié y los rincones donde no entra los repasamos a mano con rasqueta. Solo los retiramos si están muy dañados o si vas a cambiarlos por otros, y en ese caso conviene quitarlos antes de barnizar para que el remate entre suelo y pared quede limpio.
Dinos cuántas habitaciones llevan tablilla y si alguna pieza se mueve al pisarla, y llegamos a medir sabiendo qué buscar.